martes, noviembre 06, 2007

Sísifos cotidianos



Acto I:

El reporteo diario me llevó hoy a la casa de la señora Carmen, una esforzada mujer que vive junto a sus cuatro hijos desafiando a diario la gravedad, con su pequeña casa de latón y calamita autoconstruida en una ladera del cerro La Cruz.
La señora Carmen se puso su mejor traje y se maquilló impecablemente para recibir a la ministra de planificación, al alcalde y al director de Fosis. El proyecto de emprendimiento que ella había ganado hace algunos años, una rudimentaria lavandería, servía de ejemplo para bonificar la agenda social de la presidenta Bachelet frente a los medios. Carmen estalló en llanto frente a las cámaras. Contó cómo una lavadora se convirtió en el aliciente para montar su pequeña empresa y dejar atrás horas de fregado a mano. Cuando fui a despedirme de Carmen, me susurró al oído: "yo soñaba con ser secretaria. Tengo 48 años y aún no es tarde. Éste es sólo el comienzo, no es una meta lograda".

Acto II:

Luego del abrazo que me dejó añorando a la señora Carmen y su olor a lavanda, intenté bajar por el ascensor Monjas. El amable ascensorista me dijo que no estaba disponible porque nadie lo tomaba y que, seguramente, cerraría pronto: una inmobiliaria estaba interesada en la franja vacía que flanquea su riel y las casitas-estaciones de uno de los elevadores más largos de Valparaíso. Repentinamente, el hombre extrajo de su bolsillo una vieja foto que lo mostraba de ascensorista en sus treinta y tantos años. Aunque hoy debe tener más de 60, me dijo: "soy el mismo chiquillo del gorro y aún no me aburro de ver subir al ascensor y luego verlo bajar. Si me lo quitan, no sé qué voy a hacer", me comentó, con un gesto taciturno y la vista pegada en el mar.

Acto III

Me encontré una carta en un peldaño de la larga escalera que conecta el cerro Monjas con el plan. Estaba abierta, ergo, no me sentí tan culposo de abrila: La escribía Paula y el destinatario era Esteban. Le daba las gracias por ser valiente y defenderla frente a su mamá, una tal Mónica que detestaba a Esteban por no tener suficiente dinero y no ser buen partido para Paula y su hija. Paula elogiaba a Esteban por "ser bien hombre y mirar a los ojos a la vieja". Sin embargo, le advertía que tenía que correr más riesgos por ella para conquistarla de verdad. Guardé la carta, pero la olvidé en el trole (junto con mis apuntes). Otro destinatario intepretará a su placer la angustia y los caprichos de Paula (y mis jeroglifos).

Acto IV

Conocí, después de una conferencia de prensa, al poeta peruano Carlos Germán Belli. Me dijo que su secreto es pensar que lo que escribe no es poesía, sino una terapia para no tener tantas ideas que masticar. (¡!). "Mitos hay dónde quieras mirar. Lo importante es saber tomarlos del comienzo, por mucho que ya estén relatándose a sí mismos", me dijo, mientras me hacía un brindis sin respuesta con una pequeña copa de vino.



Me quedé pensando en las palabras del poeta...y rebobiné hacia los momentos especiales que había vivido en el día: la señora Carmen, el ascensorista buscando rumbos definitivos, la carta perdida. Pequeñas historias circulares, comienzos y términos en sí mismos, unidos por esa incansable vocación de sísifos: arrastrar la piedra, cogerla y volverla al lugar de origen, desde donde retornará, sin dirección alguna o quizá más gastada, al mismo destino. Ciclos del absurdo que, probablemente, cobren sentido en el arrojo de coger la roca nuevamente y deslizarla, pese a percibir sus destinos inexorables al fondo del despeñardero.

7 Comentarios:

A la/s 5:31 p. m., Blogger Violeta dijo...

Qué bello texto el de hoy, tan tuyo... Con Massive Attack de fondo tanto mejor...
Esas pequeñas grandes historias cotidianas que traspasan sus luces, sus esperanzas, sus sueños... Piensa en Carmen y sus amnistías, a los 48 tiene la conciencia que la vida es hoy y que puede dotarla aún de vida... Y una gran pena lo del ascensor Mariposa, escenario de nuestro último paseo en esta amisatad tan porteña nuestra... Mirando a través de la rejilla de la ventana y capturando obsesivamente detalles....
A ver si pronto volvemos a:
.......PLAZA MENA........
Besos gigantes, zorro
MZ

PS: Paula es definitivamente zorra. "Esteban, debes ganar mi amor"

 
A la/s 6:21 p. m., Blogger smokedeyes dijo...

Sencillamente bella crónica de la cotidianeidad más sublime que a veces perdemos emmebidos de nuestros propios venenos y demonios, si la sra Carmen aún quiere ser secretaria, yo aún quiero ser bailarina!!!!!!

No perdamos la condición sutil de adivinar esos micromundos que van tejiendo la delicada maraña de cada día........

besos nostalgicos y resfriados!!!!!!!!!

te quiero mucho

 
A la/s 6:22 p. m., Blogger smokedeyes dijo...

Sencillamente bella crónica de la cotidianeidad más sublime que a veces perdemos emmebidos de nuestros propios venenos y demonios, si la sra Carmen aún quiere ser secretaria, yo aún quiero ser bailarina!!!!!!

No perdamos la condición sutil de adivinar esos micromundos que van tejiendo la delicada maraña de cada día........

besos nostalgicos y resfriados!!!!!!!!!

te quiero mucho

 
A la/s 7:42 p. m., Blogger rOdRigO dijo...

En esos detalles están las historias mejor contadas del mundo. Si nos diéramos el tiempo de recolectarlas una por una, escribiríamos la mejor novela de todos los tiempos.

Qué suerte que estás bendecido con el don de la sensibilidad.

... Y con el don de la escritura, of course.

Abrazos, amigo.

rOd.

 
A la/s 12:17 a. m., Anonymous Sonita dijo...

Hola cariñito,
es, a cada vez, un deleite leerte.. tus palabras colgadas en este ahora acostumbrado fondo negro con gris, me fascinan, me conmueven, me hechizan.
la forma de disponer tu texto y la referencia a Sísifo le confiere un valor definitivamente artístico.
eres un artista Manu, un aresano de las palabras, las moldeas, las esculpes como pocos saben..
no me cansaré nunca de decírtelo y de deleitarme una y otra vez de tu magnífica prosa...

un besito con mucho cariño

 
A la/s 12:38 a. m., Blogger Tristancio dijo...

Acto V

Gracias...

(Sísifo tuvo muchos hijos; algunos se rebelaron).

Abrazo.-

 
A la/s 8:23 p. m., Blogger Udo dijo...

Eres maravilloso. Siento que vives la vida aconcho, te la bebes, la absorves, la saboreas, haces de ella la más exquisita de las
sustancias. También creo haber sido así, pero he perdido esa esencia, ha sido incapaz de seguirme al ritmo de la vertiginosidad de las horas, pero todavía hay esperanzas, todavía espero poder encontrarme con esos negocios de barrios antiguos con olor a humedad, rememorar en el humo de leña quemada; los días de verano en el campo.
Hay tanta humildad en tu corazón amigo, eres una gran persona.
Sal-udo.

PD: Yo cuando niño quería ser conductor de trenes, y creo que todavía.

 

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