martes, julio 31, 2007

Dejar ir

Y el plazo de cumplió. Tras un mes viviendo en ese marco de relativa tradicionalidad familiar, como hijo, con una madre en casa y rituales en torno a ella, todo vuelve a su origen. Ella partió de regreso a Suecia, a su rutina escandinava, de amaneceres boreales y días cortos, calles saladas de nieve y bosques pefectos... y dejó este Chile que, desde su mirada, era bullicioso, caótico, inseguro.. pero tibio y propio. El lugar donde nació, se hizo mujer y madre. El país del que huyó para perseguir un ideal de libertad cumplido a su manera. Hoy mi madre es otra. Una mujer segura, independiente, con la mirada mansa y un halo de satisfacción propia. Logró demostrar que desde sus manos podía crearse un futuro y salir adelante. Y pese a que de ella heredé, además de mis ojos tristes, esa autoflagelación constante de los infortunios, su perseverancia también está en mis diccionarios. Este viaje al "Chile de los aromos florecidos" (su árbol predilecto) me sirvió para volver a encontrar un modelo a seguir, una figura a la cual aspirar sonriente, una madre de la que me siento orgulloso y afortunado de tener, aunque sea a kilómetros y husos horarios distantes. Eso le dije en el último abrazo, que me devolvió al niño llorón. De pronto el hombre que nunca rompe en llanto estaba en los brazos de su madre pidiendo imposibles, soñando otros amaneceres, reteniéndola por instantes. Sólo espero tener el tiempo para recuperar momentos, sonrisas, gestos, olores, silencios, historias, complicidades. La sangre.

10 Comentarios:

A la/s 8:28 p. m., Blogger smokedeyes dijo...

En este post sí que quiero ser la primera y decirte que es tan cierto: "hay que dejar ir" ,soltar y desapegarse, como dicen los budistas , aunque eso finalmente duela una infinidad, aunque nos demos cuenta de lo poco que hemos aprovechado las horas junto a ellos, cuando entendamos que nuestras vidas fluyen en corrientes sanguíneas semejantes pero no por los mismos vasos, que
de un momento a otro a lo mejor las cosas cambiarán, pero que aún queda camino por recorrer y en ese camino, créeme querido: no estás solo.

se le quiere

 
A la/s 8:28 p. m., Blogger Andreita dijo...

Pucha amigo... no pude evitar emocionarme por leer tu post de hoy. Sé lo difícil que es tener a tu mamá lejos y de prono, sentirla cerquita y acostumbrarte a eso. Siento que te diste la excelente oportunidad de ser hijo, y no ese viejo chico que siempre eres. Espero que eso sirva para pasar la penita... aunque ya te lo dije por celu, arrumacos maternos no te van a faltar... para eso estamos todas las otras mujeres de tu vida.
Te quiero mucho.

 
A la/s 11:39 p. m., Blogger Maca, Muni, Cumi, Pinilla, Jefa, Makmarak, etc dijo...

Puchis!...qué pena Manu!

Sé lo feliz que estabas por la visita de tu mamá! Piensa al menos que aprovechaste al máximo el tiempo que tuviste junto a ella. Imagino debe ser difícil estar lejos de ella de nuevo y que la penita va a durar un tiempo...pero acá estamos tus amigos y amigas para llenar con todo el amor posible el vacío físico que dejó ella en ti ahora, ya que estoy segura que sus corazones están conectados pese a la distancia.

Ahora quiero al Manu feliz emprendedor de siempre...ya tendremos los petrodólares para ir a verla algún día!!!

besitos, te kiero mucho y ánimo!!!

M.U.N.I

 
A la/s 12:02 a. m., Blogger Violeta dijo...

Hoy tu post me dejó con un nudo en la guata, pensando en mi propio duelo por el necesario desapego. Recientemente fui esa niña que se resistía a la partida de su madre. Y espero que la mía logre trazar su destino como lo ha hecho tu madre, de mirada serena, de la que sientes tanto orgullo... Sólo decir que otra conexión une nuestras historias vitales, nuestros caminos...

Te quiero un montón...

Besos
y un abrazo gigantesco

MZ

 
A la/s 1:12 a. m., Blogger Gabo Aldana dijo...

pucha amigo, animo , animo. La vida sigue y la felicidad siempre es capaz de imponerse.

No hay que renunciar a vivir cada emoción de la vida.. querer a mamá, extrañarla y, algún día, esperarla de nuevo.

Preo tranqui, la vida sigue y sigue con todas sus nuevas emociones cada día.

Un abrazo, con cariño

 
A la/s 2:58 p. m., Anonymous EDO dijo...

Contra mis convicciones, acá estoy dejando unas pocas palabras para ti, por que siento que la ocasión lo amerita.
No te desgastes en cuestionamientos, más bien disfruta de las certezas que esta despedida te deja… sabes que lo tuyo es cariño y no apego (ojalá yo pudiese sentir eso); sabes que tuviste la oportunidad de re-conocer a una mujer admirable, capaz de reinventarse en otro lugar a partir de cero; sabes que tú heredaste esa misma fortaleza y que esa característica es tu marca de clase, tu sello.
Amigo, ¿cómo puedes insistir en que la mala suerte te define, si tuviste la fortuna de vivir este reencuentro con la conciencia y madurez necesarias? La vida te regaló en este mes recuerdos y vivencias que te servirán para cubrir los vacíos que puedas tener en tu propia biografía y eso es impagable.
Ánimo, vendrán futuros encuentros, tal vez en otras latitudes, prepárate para poder entonces compartir con ella lo que te toque vivir en este periodo. Mientras tanto, disfruta de tu familia por defecto, formada por todos aquellos que te queremos.
Abrazos desde un café en el barrio Bellas Artes, donde tantas veces hemos estado por horas arreglando el mundo, mejor dicho, nuestros propios mundos, je
.

 
A la/s 9:22 p. m., Blogger Udo dijo...

Imagino tu pena es aún mayor por tener a tu madre lejos; yo que vivo con ella y la tengo todos los días, no quiero más que irme a vivir solo, pero créeme que deseo sentir la pena y el dolor de estar a la distancia para desear como nunca su abrazo.
Sal-udo.

 
A la/s 4:05 p. m., Blogger Pao dijo...

no puedo casi ni imaginar como sería volver a estar con mi madre, y si es que acaso yo podria volver a ser hija, a sentirme como hija a actuar como hija, o como encajaría mi madre en mi vida actual.,
tantas interrogantes.
Es muy linda tu madre y aunque vuelva a estar lejos, igual está.
un abrazo

 
A la/s 7:04 p. m., Blogger Marco M. Lupoi dijo...

Que post emocionante... gracias por condivir con migo tus emocciones.

 
A la/s 4:07 p. m., Blogger Ignace dijo...

Oh si. Todo lo que dejamos ir, y nos deja ir, produce también un quedar, un permanecer.

Si has sentido la completitud, has aceptado el regalo de esa unidad sublime de ese ser parte, y puedes aceptar también que allí el tiempo no es horizontal y la distancia no es medible, que siempre estarás conectado por dentro con esa persona, esa experiencia, haber visto a Dios en los ojos de alguien y tal.

 

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